martes, 23 de septiembre de 2008

LOS MODELOS EDUCATIVOS CON BASE PARA LA MEJORA DE LA EDUCACIÓN

LOS MODELOS EDUCATIVOS COMO BASE PARA LA MEJORA DE LA EDUCACIÓN

En el presente ensayo haré mención de los modelos educativos y sus principales características, pues es de vital importancia que el docente tenga conciencia de los modelos educativos que existen y que operan en el sistema educativo. Con la finalidad de fortalecer el proceso enseñanza-aprendizaje y sean significativos los conocimientos que adquiere el alumno en formación. El conocimiento de los modelos educativos permite a los docentes tener un panorama de cómo se elaboran los programas, de cómo operan y cuáles son los elementos que desempeñan un papel determinante en un programa o en una planeación didáctica.
Para ello empezaré primero por definir qué es un modelo educativo, entendido como visiones sintéticas de teorías o enfoques pedagógicos que orientan a los especialistas y a los profesores en la elaboración y análisis de los programas de estudios; en la sistematización del proceso de enseñanza-aprendizaje, o bien en la comprensión de alguna parte de un programa de estudios. Se podría decir que los modelos educativos son los patrones conceptuales que permiten esquematizar de forma clara y sintética las partes y los elementos de un programa de estudios, o bien los componentes de una de sus partes.También los modelos educativos son, como señala Antonio Gago Huguet, una representación arquetípica o ejemplar del proceso de enseñanza-aprendizaje, en la que se exhibe la distribución de funciones y la secuencia de operaciones en la forma ideal que resulta de las experiencias recogidas al ejecutar una teoría del aprendizaje.Los modelos educativos varían según el periodo histórico en que aparecen y tienen vigencia, en el grado de complejidad, en el tipo y número de partes que presentan, así como en el énfasis que ponen los autores en algunos de los componentes o en las relaciones de sus elementos.

La sociedad contemporánea considera la existencia de cuatro modelos educativos: el modelo de la educación como molde, el modelo de la educación como enseñanza, el modelo de la educación como libre desarrollo y el modelo de la educación como iniciación.
El primero parte de la idea de la idea de que la generación adulta tiene el derecho natural a definir las metas, los objetivos y los conceptos básicos que deben ser asimilados por las generaciones jóvenes. La idea central de este modelo parte de la incapacidad de los niños y de los jóvenes para distinguir el bien del mal, debida a su propia inmadurez.
Este modelo plantea un problema educativo muy difícil de solucionar: la transición desde la tutela del adulto hasta la adopción de decisiones propias, que son las que marcan el desarrollo de la autonomía moral.
En este modelo, la aparición de desviaciones sobre la conducta prevista lleva al educador a considerar que está fracasando en su labor de alfarero y que debe corregir a tiempo las deviaciones mediante algún tipo de castigo. El castigo, sólo se aplica cuando ya se ha manifestado la conducta que el adulta considera incorrecta, lo cual lleva al educador a intervenir siempre de forma autoritaria y represiva.
Dicho modelo ofrecía ventajas que no encontramos en los modelos como enseñanza o en el modelo de de la Educación como libre desarrollo. Me refiero a los conceptos de "esfuerzo", de "autodominio", de "responsabilidad" y de "disciplina".

El segundo modelo nos menciona que ante la diversidad en la apreciación de los valores y la convivencia de diferentes planteamientos ideológicos, políticos y religiosos, un importante grupo de profesores -sobre todo en la secundaria- elaboró una separación conceptual en la definición del trabajo que ellos pensaban que debían asumir, según la cual consideraban que sólo debían ocuparse de la formación intelectual, limitando su responsabilidad a la enseñanza de las materias de estudio y considerando que la Educación era responsabilidad de las familias.
Se habla de una socialización primaria, cuando hay una acción educativa previa de las familias antes de que el adolescente entre a secundaria. En este contexto, el planteamiento de que la responsabilidad educativa de los profesores debe reducirse al ámbito del aula y al marco de una materia de enseñanza. Pero es en este ente donde se da la socialización secundaria, encomendad a las instituciones escolares, genera la formación de valores y hábitos de convivencia sin los cuales se resistiría enormemente la cohesión y la convivencia social.
La adopción de este modelo no hace más que empeorar su situación; por tanto, no están dispuestos a avanzar voluntariamente un paso más allá en su propio proceso de degradación profesional, descendiendo desde el antiguo papel de académico respetado para aceptar ejercer labores asistenciales de atención educativa al servicio de unos alumnos cuya falta de cultura básica y cuyos modales y aspecto externo interpretan como ofensa personal su dignidad.

El modelo de la educación como libre desarrollo nace de la unión entre el rechazo generacional de los padres actuales al modelo de la educación como imposición exterior de los adultos y la popularización de las teorías psicoanalíticas, difundidas en una versión muy particular por los grandes medios de comunicación.
La explicación está en que este modelo supone dejar al niño que se enfrente sin ayuda al proceso de descubrimiento de un mundo que no entiende. Este modelo de libre crecimiento acaba produciendo unos efectos educativos mucho más devastadores que la imposición autoritaria del molde de los adultos.; en este modelo perdura el sentimiento de inseguridad y de ansiedad frente a un mundo que no entiende y que los adultos no le ayuden a ordenar. De esta forma, el adolescente, perdido frente a un exceso de decisiones, acaba aceptando con escasa capacidad crítica las presiones de los grupos ideológicos de moda.
Uno de los problemas más importantes que genera este modelo de Educación familiar es la nula comprensión del esfuerzo que inculca en los niños.
La crítica a este modelo se centra en la falta de distinción de los educadores entre lo que el niño quiere y lo que el niño necesita.

El modelo de la educación como iniciación parte de la idea de concebir la educación como un proceso de iniciación al desarrollo R.S. Peters a partir de 1966 como una forma de solucionar las limitaciones y problemas de los tres modelos anteriores.
En nuestras sociedades actuales, mucho más abiertas y democráticas y en las que aumenta el nivel general de la cultura, los educadores y los padres entienden cada vez más el reto de supone educar con libertad y aceptan la idea de que la meta última de la Educación es formar hombres y mujeres capaces de vivir su propia vida y que esto consiste básicamente en lograr la autonomía, es decir, en cada uno de ellos pueda ser responsable de su propia vida a partir de la construcción de unas normas y de una escala de valores propia, que se acepta no como una imposición exterior que necesita vigilancia, sino como un fruto de su propia reflexión y de la aceptación interior del valor de esas normas.
Peters nos propone el modelo de la Educación como iniciación, considerándolo adecuado a los valores de una sociedad pluralista y democrática. Según este modelo, los educadores tenemos el deber de iniciar a los alumnos en aquellos valores, actitudes y conocimientos que hemos descubierto como valiosos.

A manera de conclusión puedo decir que el proceso enseñanza-aprendizaje es importante la selección de distintas actividades que permitan al alumno no solo ver, escuchar y hablar sino que le proporcionen una vivencia que propicie la reflexión y un cambio de conducta. La existencia del maestro es un agente más que debe motivar en el individuo una participación activa en el proceso, proporcionando la oportunidad de vivir experiencias significativas mediante una variedad de actividades que establecen los modelos educativos.
El papel de nosotros como futuros pedagogos es poner al alcance del alumno la oportunidad de vivir el mayor número y diversidad de experiencias significativas que lo lleven a cambios positivos de su conducta, dentro del contexto de la asignatura que impartimos. Una experiencia significativa es aquella que está en relación con las necesidades del alumno, que contribuye a resolver problemas, que le permite cierta satisfacción al realizarla y por supuesto que está dentro del campo de posibilidades del estudiante.
Visto de esta manera, el maestro tiene el reto de despertar el interés del alumno es preciso que sea un “promotor” o “facilitador” del aprendizaje. Su papel es coordinar, organizar y seleccionar diferentes medios que pueden ser utilizados para proporcionar información y seleccionar el método, las actividades y los materiales de enseñanza, como parte de la estrategia del proceso de instrucción. Asimismo puede no solo permitir sino motivar al alumno para que él sea quien busque y seleccione aquellas experiencias que sean altamente significativas para el y su grupo. O sea que el alumno aprenda a aprender y lo más importante: que tenga la actitud de seguir aprendiendo.

Bibliografías:
Esteve, J. M. (2003). La tercera revolución educativa. Barcelona. Paidos
http://www.tuobra.unam.mx/publicadas/040702104318-El.html
http://es.catholic.net/educadorescatolicos/694/2418/articulo.php?id=22081

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